8. Something that was never meant to be.
¿Dónde está la culpa en haber encendido un fuego
sólo porque terminaría convirtiéndose en cenizas?
Nos entregamos con la necesidad de quien sabe pasajero.
Un refugio robado al orden de las cosas.
Dos barcos de distinto siglo encallados en la misma orilla.
Con el calendario en contra y verdades que no se traducían bien.
Un paréntesis perfecto, porque en la intimidad los cuerpos no llevan pasaporte.
Las reglas del juego cambiaron.
Nos quedamos sin nada, pero lo dimos todo en el invierno.
Y sin embargo, no sé rezarle al arrepentimiento.
A-
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