viernes, 23 de octubre de 2026

IV. The art of becoming

 23. The quiet rebellion of beginning again


Cuando menos lo esperé, estaba sentada ahí.
Frente a todas las historias que me había negado a revisar.
No estaba buscando un final; no quería redención. 
Eran figuras que necesitaban una salida. 
Durante mucho tiempo pensé que no era lo mío.
¿Pero qué si lo es?
Algunas cosas entran y salen de mi vida.
Otras esperan pacientemente en el umbral de mi puerta.
Un día fueron un alivio, luego se convirtieron en carga. 
Hoy, en contra de lo que me creo, lo estoy volviendo a hacer. 
Mis pensamientos se alzan, me permito crear.
Sin saber esta vez hasta dónde quiero llegar. 


A-

IV. The art of becoming

 22. A small flame is still a flame


Después de todo: 
Me arranqué la ropa para que me vieras.
Te regalé mis lágrimas, hiciste un collar de perlas.
¿Mi risa? La almacenaste en frascos.
Te di mis ojos y quemaste las fotografías.
Mis besos se volvieron sellos postales.
Mis abrazos, suéteres olvidados. 

En la oscuridad de todo lo que te di,
dentro hay una luz.
No crece, no se mantiene, no ilumina, existe.
-Lo único que no lograste tragarte. 



A-

jueves, 22 de octubre de 2026

lll. A beautiful kind of darkness

 21. Let the dead things stay dead.


¿Y si volvemos  no por querer revivirlo sino porque hay cosas que recuperar?
No estoy pidiendo todo.
Quizá solo necesito unos minutos dentro de lo que se murió. 
Dejé piezas importantes.
Es un zambullido en una historia que sí tuvo un final.
Recuperar a la persona que fui no me parece un acto descabellado. 
Arriesgado, tal vez.
Prometo entrar y no tocar nada. 
Los lentes siguen en la mesa.
La computadora está apagada.
Aún hay eco de los gritos.
La fotografía está rota. 
No la voy a unir. 
La habitación está abierta.
La ventana está cerrada.
Mi perfume flota en el aire.
Está cerca.
La madera cruje a cada paso. 
Un ruido.
En la esquina, estoy yo.


A-



lll. A beautiful kind of darkness

 20. The woman I become when no one is watching 


A las 10:37 pm, decidió que era el momento de su última taza de café.
Media carga y más leche, porque quería dormir. 
Ya sabe dónde está todo. Nadie es un extraño en su hogar.
El ritual era simple.
Una taza, un paquete de galletas, el sillón.
Encendió la televisión en el canal habitual. 
No buscó algo, vio de nuevo. 
Un par de servilletas, café que se regó. 
Maldijo en silencio. 
Se acomodó otra vez. 
El celular vibró. Un par de notificaciones, nada importante.
Volvió a la televisión.
El narrador habló de una ciudad. 
La curiosidad de ella creció.
Tomó su teléfono, buscó el mapa. 
La agregó a la lista: "lugares por visitar". 



A-

lll. A beautiful kind of darkness

 19. Time is a cruel magician. 



Solíamos cantarla a todo pulmón, 
mientras el agua caía a nuestro alrededor.
Había palabras que no podía pronunciar,
significados que no entendía.
Me enseñaste a divertirme en los momentos más banales.
Quién diría que lo que cae ahora son lágrimas.



A-

lll. A beautiful kind of darkness

 18. What grows in the dark.


Si hubo un aviso de tormenta,
las alarmas comenzaron a sonar.

Mi playa se mantuvo estoica.
No buscaba refugio.

Los primeros vientos anunciaron su llegada.
Eran una bocanada de aire fresco.
No dejaba de ser un fenómeno meteorológico que causaría desastres.

Lo estaba disfrutando.
La lluvia golpeaba con fuerza y nunca me sentí tan viva.
Quería prolongar cada minuto dentro de ella.
La arena se levantaba en remolinos, azotaba mi piel,
dejaba pequeñas marcas en mi cuerpo.

El mar golpeaba las rocas, inundaba mis calles.
Los semáforos dejaron de funcionar.
Las palapas volaban.
Los letreros se desprendían.
Era hermoso.

Las voces se filtraron entre el estruendo.
Las olas volvían a moverse con tranquilidad.
A lo lejos, la gente conversaba.

Sentada frente a una playa intacta,
mi piel extrañaba tu huracán.



A-

lll. A beautiful kind of darkness

 17. A funeral for an old dream


Ahí estaba yo, en medio de la gente que viene y va. 
Sin moverme. Saludando, aceptando condolencias, intentando sonreír.
Las flores llegaban. Más abrazos.
Nadie lloraba, solo yo.
Me acerqué al ataud con la lentitud de alguien que presagia su muerte.
Con cada paso quería estirar el tiempo. 
Al llegar te vi, me vi. 
Era yo y yo estaba ahí. Suspendida en el espacio.
Una versión mía que no tuvo tiempo de despegar.
Una versión mía que murió por mis propias decisiones.
Traté recordarla.
¿Cuántas veces he pasado por esto?
He estado aquí antes. Muchas veces.
Solo que nunca había visto tantos ataúdes juntos. 



A-



lll. A beautiful kind of darkness

 16. My most beautiful monster.


Se instaló en mi cerebro. Me persigue durante el día, y me atormenta en la noche.
Me revuelve el estómago. 
Palpitaciones.
Otra vez.
Respiro.
Voy a vomitar.
No.
Cierro los ojos.
Aprieto los puños.
Respiro.
Esta frente a mí.
Siento su frialdad.
Me toca, me está quemando. 
No lo soporto. Abro los ojos.
Ahí sigue.
La mirada más dulce esconde una sonrisa lúgubre.
-Hoy no.
Va a entrar en mí. 
-Hoy no.
Suplico. 
No puede evitarlo, no puedo evitarlo.

Aspiro su aliento y se acabó.
Ya lo hizo.
Unas lagrimas se escurren en mis mejillas.
Ahora yo estoy sonriendo. 


A-



lll. A beautiful kind of darkness

 15. The ghost I invited in.

Hay papeles, olor a cigarro y café.
Una pared con un pizarrón y una fecha escrita en el.
Un librero lleno de hojas que contaban la historia de una ciudad, de un estado, de un país.
El escritorio desbordaba documentos. 
La pantalla está prendida, muestra lo de siempre. Un documento en blanco o un juego de cartas.

Afuera, el ruido de la ciudad. 
Los autos avanzan.
El día y la noche se activan como interruptores de luz. 

Han pasado dos horas.
La música está brotando de las bocinas. 
Es tenue, es ligera, es apenas un arrullo para las ideas.
La mente está trabajando.

Sus dedos no dejan el teclado, las propuestas surgen. 

Por un momento, puedo escucharlo.
Lo veo a través de sus lentes.

La silla está vacia. 



A-

miércoles, 21 de octubre de 2026

ll. The things we cannot have

 14. The things silence says


En cuanto comencé a teclear, las palabras fluían con facilidad.
Empecé diciendo lo que sentí en ese momento, fui al pasado, avancé con cautela al futuro.
A los obstaculos, les di solución.
Los enredos, los desmenucé uno a uno.
La mitad de mi vida estaba puesta en un texto de una cuartilla.
Fui vulnerable, mostré mis heridas, enseñé mis cicatrices.
Me presenté desnuda y dispuesta. 
Mi sombra también apareció. 
Nunca había sido tan transparente y tan honesta.
Me saqué el corazón, lo dejé en una caja y lo presenté como el regalo más valioso que podía dar.

Dos marcas azules.


Y espere
Y espere.
Y espere.


A-


ll.The things we cannot have

 13. To want without possessing


No pretendo adueñarme de tu vuelo. 
Te dejaré navegar las olas del olvido, allí donde sé que quieres estar. 
Busco la soga que aún te ata a mi puerto. 
Tiro de ella.
Un centímetro cada día.
En veinte años serás mío.
Se agotará mi fuerza,
dejaré de insistir.
Todo habrá sido en vano. 
O quizá no. 

Aprendi a mirar el fuego
sin la urgencia de tocar la llama. 


A-


IV. The art of becoming

 23. The quiet rebellion of beginning again Cuando menos lo esperé, estaba sentada ahí. Frente a todas las historias que me había negado a r...