miércoles, 22 de octubre de 2014

Todas las canciones hablaban...

De ti.
De mi.
De nosotros.
De las cosas más difíciles de hacer, es obligarnos a olvidar.
Dicen que una persona es dificil, pero realmente es más fácil de lo que se cree.
Alguien por si solo, se olvida.
Lo que no olvidas es con lo que lo asocias.
Música, por ejemplo.

¿Has recorrido una calle nueva estando enamorado?
Eso es lo que no olvido.
El olor del parque, y la forma de la calle.
La canción que sonaba en mi cabeza mientras estabas ahí.
O cuando volteamos al atardecer y dijiste que el cielo era rosa.
Y eramos Nathan Fake, desplazandose por las nubes.

Tampoco olvido la mañana de Nine Inch Nails.
Ni las sabanas perfectamente blancas, y dijiste que eran como mi piel.

O Beth Gibbons que me recuerda a cada momento
el beso que despacio me diste en la obscuridad de la azotea.

Ni ese amanecer detrás de las cortinas grises, que nos vió por primera vez.
Después de toda una noche donde tus labios pronunciaron las palabras más bellas
y yo sólo pensaba en lo sexy que te veías hablando sobre David Lynch.
Y Ada con sus zapatos rojos, estaban de fondo, embellezando nuestros oídos.

Esa mirada, que me traspasó el alma, mientras León Larreguí decía
"mientes bien, no me puedes lastimar".
Tus ojos me invitaban a volar.

El olor de tu camisa, sigue presente.
Porque The Weeknd, me decía que yo era todo lo que necesitabas.

Cuando la madrugada nos dejo ser libres, a lo lejos de la ciudad,
tus manos que me invadían y Disclosure apareció en mi teléfono.

Ese día que perdimos todo y nos hicimos uno, cuando Lulu Rouge me dijo
que tenía que seguir pensando en ti.

Y esa rídicula "onza de rebote", que me presentaste cuando lo único que
nos importaba era no dejar de bailar.

La vez, que perdidos entre cigarros, alcohol y demás, nos repetimos
millones de ves que Simple Red sabía lo que teníamos, y sunrise no dejaba de sonar.

Cuando con lagrimas en los ojos, me dijiste, que todo iba a estar bien,
que ibamos a estar bien y Hilight Tribe me hizo sonreír.

Y finalmente el día, en el que volví a mi casa, después de dejar tu auto, y lo unico que pensaba era que Everything but the girl tenía razón. "I didn't know I was looking for love until I found You".





martes, 30 de septiembre de 2014

Requiem por los 26.


One two three four...

Casí como el inicio de una melodía. Ese momento en el que los distintos músicos, comienzas a afinar cada instrumento. Previamente estudiado. Con todo el conocimiento necesario para desempeñar la labor de, a través de partituras, notas músicales, matemáticas y física, crear un sonido. Y, en conjunto, hacer un "requiem". 
Mi requiem.

No es que me esté muriendo, pero como dijo sabiamente alguien (algún día en algún lugar) "cada segundo que pasa, nos alejamos más del momento de nuestro nacimiento, y nos acercamos más a la muerte". Así lo hago yo, así lo hacemos todos.

Las etapas de mi vida han sido tan variables y distintas. Cambiantes constantemente. He tenido la paz de un intro de piano, y lo desgarrador de un solo de violín. Me he estremecido con la gravedad de un contrabajo, y he llorado amargamente ante un violonchelo. 
He sido el "Claro de Luna" de Debussy, y he sido la "Sonata Claro de Luna" de Beethoven. 
He sido el "Adagio" de Albinoni, y he sido "El Lago de los cisnes" de Tchaikovsky.
He bailado y sentido el "Vals de un minuto" de Chopin. 
Hoy, soy el "Requiem de Verdi" y el "Requiem de Mozart".

Estoy enterrando un circulo. Estoy cerrando unas puertas. Estoy cerrando ventanas.
Le estoy poniendo fin, a un año más. 364 días. 
Estoy en la espera de la nueva yo, que es más que hoy y menos que mañana. 

Algunas veces, recorro mi vida con los ojos cerrados. Después de subir al cielo y tocar el infierno. 
De un vaivén de emociones. Dudas y constantes preguntas. Respuestas perdidas. Encontrarme, perderme. Hacerme la perdida, o la encontrada. De no saber a dónde ir ni porque estar.
27 años me llevo finalmente creer en lo que quiero. Necesitarlo y estar detrás de él constantemente.

Esto no es para ti. Esta vez no es para ellos. Ni para aquellos.
Esto es para mi. 
Para quien escribe lo que no habla.
Escucha lo que no dice.
Hoy vamos a ser luces y música.
:) Debussy






jueves, 31 de julio de 2014

Our last resort.


"Never leave someone who touches your soul more than your body".

Eso fue lo que nos hicimos.
Eso es lo que hacemos.
Tocamos nuestras fibras más sensibles de la manera más poética, melódica.
Dejamos que nos inundaran las palabras y recorrieran los kilómetros que nos hicieron luces.
Nos volvieron puntos pequeños en el firmamento, brillantes. 
Únicos.


Visibles ante nuestros ojos, ocultos para los demás.
Día a día las letras se acumularon creando baúles de historias que no vivimos.
Pero las experimentamos. 
No es necesario explicar cuando, no es necesario decir cómo, eso sólo se dio.
Como una casualidad causal. Como un accidente de tráfico destinado a suceder.

Dejamos en cada hoja una parte importante de nuestra existencia. Digo nuestra porque la hicimos mutua.

Conocimos ciudades, paisajes, y muchos cielos. 
Los conocimos sin estar ahí. Los sentimos. 


Las conexiones. 
Cada vez, me sorprenden más esa complicidad que tenemos escondida de los oídos de los demás.


Te vi en el crepúsculo, me viste en el mar.
Nos vimos dentro del bosque.
Y aunque estamos aquí, tan lejos, siempre será tan cerca.

Nos llevamos dentro.
Nos llevamos en la piel. 

Nos quedaremos con frases, con palabras, y fotografías.
Es lo que tenemos.
Es en lo que nos convertimos.




miércoles, 16 de julio de 2014

Las otras drogas.

Para Jesús Gallegos.
El mejor amigo que nunca tendré.

Nuestra historia se cuenta en explosiones.
Es el Big Bang creando partículas existenciales.
Se cuenta en estrellas que se apagan y se convierten hoyos negros.
Se escribe con el sudor de una noche de baile y techno.
Es el viaje en auto que siempre hemos deseado.
Es inhalar polvo de estrellas de tú mano. De mi vientre.
Nuestra historia es el final de un mal viaje con el inicio de un cuento de hadas. Lento. Como las libélulas. Como la felicidad pequeña y rosa.
Es el click del revolver que nunca vamos a disparar.
Es mi desesperación. Es tú angustia.
Es contar nuestros placeres en las espaldas de los amantes, más nunca en las nuestras.
Es despertar una mañana dentro del oceano de lagrimas que no sabemos de donde salió. Es caminar sobre el agua con el Oasis detrás persiguiendo nuestros sueños rotos.
Es cubrir cada herida con poemas que intentan sanar la saliva.
Son los aros de humo emanados de tú boca y depositados en la mia.
Es ser complice de mis más ocultos dolores y pensamientos.
Es el intercambio de Neruda por Sabines.
Es controlar mi paranoia a través de tus palabras que son golpes cibernéticos. Es Beth Gibbons seduciéndonos. Es Beth Gibbons dándonos latigazos. Son las guitarras y los sintetizadores. Son los acordes. Son los solos de Jimmy Page. Es saber lo que somos, lo que nos hizo. Es el pasado que nos unió. Es el desamor. Es el amor. Mutuo. Propio. Mío. Tuyo.
Son las aves.
Son las letras. Las letras.

Si alguna vez alguien me pregunta dónde te conocí, responderemos que fue en oraciones que no se han escrito. Fue en braille. Fue en el cielo. Fue en el universo paralelo. Ahí, donde solemos habitar.

sábado, 5 de julio de 2014

Fly me to the moon.

Me senté a escribirle al viento.
Me senté a escribirle al tiempo.
Me senté a escribirle al pasado.
Le dedique unas palabras al presente.
Y puse los puntos suspensivos del futuro.

Me senté con toda la disponibilidad de llenar el papel con letras que nadie nunca entiende.
Sólo yo.
Sólo él.

Me senté a escribirte a tí, querido.
Por lo que fuiste y ahora eres.
Por la esperanza que finalmente se deshizo.
Me senté a escribirle a mis fantasmas.
Fantasmas que en su momento amé, en su momento temí y ahora sólo les sonrío.

Esto es para tí.
Para él, para ellos.
Esto es para todos.
Aquellos seres que me mostrarón todo lo que ahora sé.
A mis amores fugaces. A los que acompañaron mi soledad, y a los que se encarnaron en mi existencia.
Por los que recorrí escenas. Por los que imagine vidas. Por los que vi el infierno. Por los que me hicieron tocar el cielo.
Por los que enfriaron mi existencia, y por los que calentaron mi cabeza.
Por los lejanos, por los cercanos, por los imposibles, y por los que me negué.
Por los que me tuvieron a su lado, y sólo me contemplaron.
Y por los otros, que aprovecharon cada milimetro de mí.
Por los que me enseñaron la lujuria del alma, y a los que les enseñé mi lujuria.
A ellos, que se cruzaron en mi camino, nos alejamos y nos volvimos a encontrar.
Nos encontramos.
A ti, por el encuentro.
Porque aún recuerdo todo como si hubiese sido hoy. Hace rato. Una mañana. Esa mañana.
Porque fue el mejor reencuentro.
Porque apesar de todas las heridas, cicatrices, rupturas, caidas al vacio, la habitación obscura,
la constante negación, el existencialismo, aquí estoy.

Le escribí a todos, para escribirte a ti.
Encontré tu canción.
A dónde quiero que me lleves.
http://youtu.be/-1BAxySK7OM

A.

jueves, 26 de junio de 2014

Skinny love

No soy una chica de cabellos largos.
Ni flores sobre ellos.
No soy una chica de vestidos.
Ni sandalias.
No bailo bajo la lluvia alegremente.
Ni pinto mis uñas de colores.
No leo novelas románticas.
Ni escucho música indie.
No camino como si brincara sobre nubes.
No tengo una libreta llena de recortes. Ni incontables amores.
No soy una chica que se tira sobre un campo de margaritas.
Ni amo el té.
No voy a festivales.
No hago pinturas. No descubro el mundo.
No tengo cigarrillos en mis bolsos.
No uso zapatillas.
No creo en el infinito del amor.
No duermo en sabanas blancas.
No cocino magnificamente. Ni hago pasteles.

Soy absolutamente todo lo contrario a las chicas que nos rodean.
Soy la versión femenina de un niño pequeño.
Me gustan los videojuegos y las groserias.
Los dulces y la mala comida.

Me gustan los verbos.
Me gusta hacerte verbos.
"Quiero que me atardezcas por siempre".

miércoles, 14 de mayo de 2014

Waterfalls


Seamos.
Un conjunto de palabras.
Una historia sin contar.
Sin final.
Seamos adjetivos.
Seamos verbos.
Seamos oraciones incompletas e inentendibles.

Existimos.
Como entes que deambulan por las noches.
Que se encuentran en la cama.
Que amanecen.
Que se mutilan, y se respiran.

Estamos.
Porque somos algo, que no es nada, pero se simplifica en todo.

Sin titulos. Sin nombre. Sin formalidad.
Sin ser. 
Nos resumí en dos palabras.
Tu. Yo.
Tan mío.
Y tan tuyo. 
Es nuestro.