lunes, 24 de febrero de 2014

No es inusual

De colores.
De sabores.
De imágenes y emociones.

Me gusta cuando es extraño.
Cuando no es en vano.
Cuando es pequeño.
Suavecito. Despacio.
Pegadito. Así, bien cerca de mi.
Sin presiones.
Pero, salvaje, inesperado, inexplicable.
Que me tome por sorpresa, y me explote los sentidos.
Que no me pida permiso. Que rompa los esquemas y vaya contra las reglas.
Que sea utópico.
Que sea único.
Se adentre en mis obscuros pensamientos.
Me atormenta. Me deshace. Me desgasta.
Irreverente, inverosimil, visceral.
Que sea loco.
Ocurrente.
Que sea mio.

Me gusta el amor cuando es incontrolable.
Cuando es agresivo.
Violentamente perfecto.
Sólo así.

lunes, 10 de febrero de 2014

You don't know my name.

Me gustan, como tú.

El secreto está en los sueños.
Sueños que a veces me traicionan.
Proyecciones metafóricas brincando entre planetas. Tomados de la mano. Escondiéndonos de las estrellas y mirando el magenta que se refleja en mis ojos.
Vaciar mi memoria y llenarla de nuevos recuerdos.
Pistas que guardamos en la obscuridad del misterio.
Saboreamos, tal vez, el tiempo que se sigue estirando entre desiertos que mis pies aún no quieren caminar.
La lluvia que no dejó de caer esa noche que gentilmente tomaste lo mejor de mi.
Que ahora es tuyo.
O esa otra, dónde lo sentí, más que antes, más que nunca. Y calle. El silencio lo supo todo. Los suspiros y la luz a través de la ventana.
Somos los protagonistas.

Mi película está corriendo.
Está en esa parte donde todos los temores se hacen presentes y las ideas más locas aparecen. Dónde grito a la pantalla que no baje al sótano porque de seguro ahí pasará algo que no sabemos que es, pero debería irse de ahí. Y sin embargo, quiero que se quede. Que respire, que tenga valor y lo haga. Que baje, que vea, que lo disfrute, que aprenda, que este alerta.
Tal vez se acabe, tal vez dure para siempre, tal vez sufra, tal vez ría.
Porque, por qué no.

viernes, 17 de enero de 2014

She comes.

Intentando descifrar todo lo que no puedo decir. Porque hasta para mi resulta confuso.
A veces las palabras sólo surgen sin detenerse. Un río caudaloso de emociones escondidas.
Mientras que otras, es el silencio moribundo de un desierto. A sabiendas que tal vez no habrá más.

Luego, las reacciones en cadena de formulas químicas que sigo sin entender pero me mantiene aquí. De esa manera tan sedienta y ansiosa, de ese algo que no sé que es pero me gusta. Tal vez es la esencia estelar que viaja a través del espacio, del tiempo, y la distancia. Y llega a mi, me inunda. Me agobia. Me estremece. Me evoca lugares, que no conozco, que no son mios, que no existen, pero están contigo.

Me perdí.
Así es, me perdí.
El cliché mas burdo y patético lo vivi.
Me perdí en la luz brillante de sus ojos.
Y estando ahí, vi un bosque y una cascada. El bosque más verde y brillante, tan vivo. Fantástico e inigualable. Hermoso.
Me robaste los mejores suspiros.
Destruiste las paredes.
Abriste todas las puertas.
Confirmo mi jodidez. 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Is like a headshot.

O despertar después de un día de lluvia con la sensación de haber ganado todo y no tener nada.
Se parece más a la taza de café que tanto deseas y cuando por fin la tienes, está fría.
A los versos que deniego a escribirte a través de mis ojos, pero al final, siempre entiendes.

Simultáneamente, me hundo, me hundes, nos hundimos.
Es que también es el barco que va a la deriva en el mar de la conciencia, en el océano de pensamientos.
Arrastrándose por la marea que no baja, que sólo sube.
Planea destruirme.
O salvarme.
O hacerme.
Rehacerme.

Esperar en la linea.
Detrás del reloj que el cuervo lleva dentro de si.
Para poder viajar entre el espacio, entre el tiempo.
Entre los sentidos y las pupilas que se dilatan, y las paredes que se mojan.
Se derriten. Me derriten.
Las ideas preconcebidas y la constante negación.

Es como el disparo del revolver que una vez me diste para compartir contigo y ahora es sólo mio.
Y así, yo decida cuando, para que diga dónde, y a qué hora.
Y estés presente. Lo sienta real, y sea real.

Quiero que lo sepas.
De alguna u otra manera, quiero que lo entiendas.
Aunque ya es muy claro.
Conexiones que no conocen el miedo.
Piezas que se acoplan.
Se caen, rebotan. Se arman otra vez.

"You make me weak so I loose my powers ough, you make me stick, to you freak to you  sweet shame , and i want you to feel the same shit".

Love alike. 



lunes, 21 de octubre de 2013

Wicked Game.

Aunque el mundo se incendie y tu puedas salvarme, mejor déjame.

Un minuto, es lo único que necesito.
Un minuto al cerrar los ojos.
Dos al abrirlos.
Porque presiento la jodidez. Lo sé.
Me protege la seguridad de saber que se acabará.
Que algún día se va a detener.
Pero cuando... ¿cuando? ¿quiero?

No conozco otra forma más que el sufrimiento.
Lo desagradable y grotesco.



Dame tres minutos. Tres minutos para prepararme.
¿Aventarme? ¿me aviento?


Que sean cinco y prometo hacerlo.

Tan sólo una hora. 


Una hora de mi tiempo con tu tiempo siendo nada.

Yo siendo todo. 

No debería ser de esta manera.
No tiene porque pasar así.
No. No. No. No.
Y es si. 
Tan si, que me tienes escribiendo, encriptado. 
Mensajes que jamás vas a leer ni saber que son para ti.


Deja vú.

Porque ya lo viví, y ya lo escuché.

Ya sé lo que viene.
Ya sé como acaba.

Lo sé.


*Lo que en mi mente resuena*
http://youtu.be/GMIF93jqRN8

jueves, 17 de octubre de 2013

Entre cigarros, café y un amanecer.


Lineas de papel, que atraviesan los muros, se pierden en el interior.
Y salen por los oídos. Se mezclan en el ambiente, te hacen sentir bien.
Recorren las montañas.
Llegan a tu casa.
Se meten bajo tu cama.
Brillan frente a mi. 

Esperar lo inesperado. Lo inesperado espera.
La última vez que celebramos, por los dos, por nosotros.
Hablo de los caminos que se bifurcan. Encuentros que parecen que jamás sucederán, y el beso que sí significo adiós. 


Esperar lo inesperado con la esperanza que nunca se muere.
Pero si se ahoga. 
Se quedó atrás. Escondida. Refugiada de las palabras que tal parece no quisiste leer.
O las leíste. Lo pensaste. Tantas veces y durante tanto tiempo que cuando quisiste correr a las vías del tren para por fin cometer el suicidio que habías considerado, porque aunque doloroso, podría ser tu salvación.
Y aunque las viste a lo lejos y percibiste su olor de hierro oxidado, y lo saboreaste como si fuese tu boca la que las lamia una y otra vez. Alucinaste el momento en el que tú cabeza se haría pedazos en ellas. Cuando por un momento pensaste que ya serían tuyas, cuando todo parecía seguro.
Las vías se movieron. 
El tren dejo de pasar enfrente de tu casa. 
Y no hubo forma de regresarlas a ti. 
En lamentos y sollozos. En otros brazos, quizás.
En otros ojos e ideas totalmente sucias, tal vez. 
Podrás consolarte. Lo haces.

Las vías siguieron su camino. 
Lejos de ti.
Más lejos de él.
Pero cerca de aquél.
Que no estaba programado. 

Que nadie lo imaginaba. 

Pero te ha fundido entre sabanas blancas y soles prófugos. 
Ha despertado deseos incontrolables de constantes nirvanas.
Te sonroja y te hace sudar.
Te derrite.
Se derrama.
Y sudan.
Una y otra vez.
Y otra más.

Hablo también en primera persona, en segunda y tercera. 
La protagonista de las historias siempre he sido yo.
Yo, la escritora frustrada, con dotes artísticos y demonios enterrados.
Que se liberan. Y seducen. Lo sedujeron. Y me gustó.
Me gustó dejarme hacer tuya.
Y saber que eres mío. 
Mi deseo único y carnal. 
Explota. 
Y sin tocarme, sin nisiquiera rozarme, enciendes los infiernos que se habían apagado.

Los 26 años llegaron llenos de lujuria. 
Lujuria que pudo ser tuya.
Que era tuya.
Porque te quedaste con mi último aliento.
Sin embargo, son de él. 
El que se desvive por mis placeres mundanos y me complace a cada momento.
Y mi piel.
Mi piel que siempre será de el otro.
El que no me toca, que no me habla, que no me ve, pero sabe que soy suya. 

domingo, 1 de septiembre de 2013

Dentro del huracán.

No intento recrear una idea, ni siquiera puedo concebirla.
Porque la misma forma y manera, es algo ilógico.
Pero si estoy viviendo.
Estoy viviendo.
Vivo.

Aunque parezca una obviedad, para mi es un misterio.
Vivir, nunca había sido mi meta.
Existir, y sobrevivir.
Cuando vives, todo esta normal.
No hay emoción, no hay sentimientos no hay nada.
No tengo nada.
Sólo vivo.
Estoy respirando.
Mi corazón aún late.
La presión arterial, y mis pupilas.
Se siguen dilatando en las noches, se contraen en la mañana.
Y las manecillas siguen corriendo.
Analizo los procesos.
La metodología de doblar la ropa.
La velocidad en la que avanza el autobús que me va a llevar lejos.
Allá.
Meticulosamente.

Estoy viviendo.
Vaciamente, estoy viviendo.
Estoy viva.

Y sólo eso.