jueves, 5 de febrero de 2015

We feel.

Lo que tenemos y lo que hemos perdido. Lo que anhelamos y con lo que nos conformamos.
Lo que se fue y lo que está cerca. Lo que nos alegra y lo que nos derriba.
Las sonrísas que se escapan y las lagrimas que viven.
No importa qué, no importa cómo.
Pero hay que sentirlo.
Con pasión y destrucción.
Desgarradora y adulteradamente.
Que nos embriague y nos nuble.

Prefiero sentirlo todo, aunque me quede sin nada.
A estar eternamente vacia.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Resoluciones.

Si cerramos los ojos y contamos hasta diez. 
Si apretamos los labios mientras deseamos no pronunciar las palabras que ya están ahí.
Si nos secamos las manos sudorosas por tantos nervios que ahora tenemos. 
Si tan solo no fueras tú.
Si fuera él.
Si fuera nadie. 

Si tan sólo me hubiese dejado llevar por los elogios.
Si tan sólo no existieran los hubiera. 
Sino existieramos. 

Me voy a la cama pensando en lo que es. 
Deseando lo que no existe. 
Con dudas que crecen en mi mente. 
Con un corazón que no sabe a donde debe de ir. 
Y con un nuevo deseo. 
D-e-s-e-o.
Ese que no quería (ni quiero). Pero ahora necesito. 
Con otro año más que se me ha ido de los dedos.  Se me escurrió en los ojos,  y me ha dejado los labios secos. 
Con nuevos misterios que no quiero descubrir.  Con menos palpitaciones y opaca.
Simple.  Transparente. Insípida. 

Sin agradecimientos.
Ni arrepentimientos, porque ya no podemos hacer más. 
Sin esos ojos.  Sin mis ojos. Sin sentidos. 
Sin nada. 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Poisons.

La muerte salió a jugar.
Vendiendo promesas y veneno. 
A todos lo que estaban en su camino.
Una vez, me hizo un trato.
Un sueño profundo.
Y el corazón se detiene.
Ilusiones rotas, a cambio de nuevos horizontes.
La vida eterna, por una nueva alma.
Mi último aliento, por borrar todos los recuerdos.
Y el silencio de una historia que jamás se volvería a contar.
Casí lo creí.
Acepté.
Como lo hacen aquellos que las respuestas las encuentran agotadas.
Como cuando ya no tienes más ganas.
Cuando ansias y deseas que el mundo se calle.
Para que no me escuchen.
Para ya no escucharlos.
 Porque por unos segundos, te sientes agotado.
La vida es pesada.
Todo pesa.
La vida me dio un nuevo día.
Me dio nuevas esperanzas 
y deshizo mi trato con la muerte.
Nos regreso a nuestro lugares.
Y nos despedimos de espaldas.
Aun espero pacientemente.
A ese beso, que tanto anhelo.
A los labios que deseo.
Al calor de lo que no veo.
A encontrarle.
Y que me encuentre.
Prepararme otra vez para ese día.
Nuestro nuevo día. 



miércoles, 22 de octubre de 2014

Todas las canciones hablaban...

De ti.
De mi.
De nosotros.
De las cosas más difíciles de hacer, es obligarnos a olvidar.
Dicen que una persona es dificil, pero realmente es más fácil de lo que se cree.
Alguien por si solo, se olvida.
Lo que no olvidas es con lo que lo asocias.
Música, por ejemplo.

¿Has recorrido una calle nueva estando enamorado?
Eso es lo que no olvido.
El olor del parque, y la forma de la calle.
La canción que sonaba en mi cabeza mientras estabas ahí.
O cuando volteamos al atardecer y dijiste que el cielo era rosa.
Y eramos Nathan Fake, desplazandose por las nubes.

Tampoco olvido la mañana de Nine Inch Nails.
Ni las sabanas perfectamente blancas, y dijiste que eran como mi piel.

O Beth Gibbons que me recuerda a cada momento
el beso que despacio me diste en la obscuridad de la azotea.

Ni ese amanecer detrás de las cortinas grises, que nos vió por primera vez.
Después de toda una noche donde tus labios pronunciaron las palabras más bellas
y yo sólo pensaba en lo sexy que te veías hablando sobre David Lynch.
Y Ada con sus zapatos rojos, estaban de fondo, embellezando nuestros oídos.

Esa mirada, que me traspasó el alma, mientras León Larreguí decía
"mientes bien, no me puedes lastimar".
Tus ojos me invitaban a volar.

El olor de tu camisa, sigue presente.
Porque The Weeknd, me decía que yo era todo lo que necesitabas.

Cuando la madrugada nos dejo ser libres, a lo lejos de la ciudad,
tus manos que me invadían y Disclosure apareció en mi teléfono.

Ese día que perdimos todo y nos hicimos uno, cuando Lulu Rouge me dijo
que tenía que seguir pensando en ti.

Y esa rídicula "onza de rebote", que me presentaste cuando lo único que
nos importaba era no dejar de bailar.

La vez, que perdidos entre cigarros, alcohol y demás, nos repetimos
millones de ves que Simple Red sabía lo que teníamos, y sunrise no dejaba de sonar.

Cuando con lagrimas en los ojos, me dijiste, que todo iba a estar bien,
que ibamos a estar bien y Hilight Tribe me hizo sonreír.

Y finalmente el día, en el que volví a mi casa, después de dejar tu auto, y lo unico que pensaba era que Everything but the girl tenía razón. "I didn't know I was looking for love until I found You".





martes, 30 de septiembre de 2014

Requiem por los 26.


One two three four...

Casí como el inicio de una melodía. Ese momento en el que los distintos músicos, comienzas a afinar cada instrumento. Previamente estudiado. Con todo el conocimiento necesario para desempeñar la labor de, a través de partituras, notas músicales, matemáticas y física, crear un sonido. Y, en conjunto, hacer un "requiem". 
Mi requiem.

No es que me esté muriendo, pero como dijo sabiamente alguien (algún día en algún lugar) "cada segundo que pasa, nos alejamos más del momento de nuestro nacimiento, y nos acercamos más a la muerte". Así lo hago yo, así lo hacemos todos.

Las etapas de mi vida han sido tan variables y distintas. Cambiantes constantemente. He tenido la paz de un intro de piano, y lo desgarrador de un solo de violín. Me he estremecido con la gravedad de un contrabajo, y he llorado amargamente ante un violonchelo. 
He sido el "Claro de Luna" de Debussy, y he sido la "Sonata Claro de Luna" de Beethoven. 
He sido el "Adagio" de Albinoni, y he sido "El Lago de los cisnes" de Tchaikovsky.
He bailado y sentido el "Vals de un minuto" de Chopin. 
Hoy, soy el "Requiem de Verdi" y el "Requiem de Mozart".

Estoy enterrando un circulo. Estoy cerrando unas puertas. Estoy cerrando ventanas.
Le estoy poniendo fin, a un año más. 364 días. 
Estoy en la espera de la nueva yo, que es más que hoy y menos que mañana. 

Algunas veces, recorro mi vida con los ojos cerrados. Después de subir al cielo y tocar el infierno. 
De un vaivén de emociones. Dudas y constantes preguntas. Respuestas perdidas. Encontrarme, perderme. Hacerme la perdida, o la encontrada. De no saber a dónde ir ni porque estar.
27 años me llevo finalmente creer en lo que quiero. Necesitarlo y estar detrás de él constantemente.

Esto no es para ti. Esta vez no es para ellos. Ni para aquellos.
Esto es para mi. 
Para quien escribe lo que no habla.
Escucha lo que no dice.
Hoy vamos a ser luces y música.
:) Debussy






jueves, 31 de julio de 2014

Our last resort.


"Never leave someone who touches your soul more than your body".

Eso fue lo que nos hicimos.
Eso es lo que hacemos.
Tocamos nuestras fibras más sensibles de la manera más poética, melódica.
Dejamos que nos inundaran las palabras y recorrieran los kilómetros que nos hicieron luces.
Nos volvieron puntos pequeños en el firmamento, brillantes. 
Únicos.


Visibles ante nuestros ojos, ocultos para los demás.
Día a día las letras se acumularon creando baúles de historias que no vivimos.
Pero las experimentamos. 
No es necesario explicar cuando, no es necesario decir cómo, eso sólo se dio.
Como una casualidad causal. Como un accidente de tráfico destinado a suceder.

Dejamos en cada hoja una parte importante de nuestra existencia. Digo nuestra porque la hicimos mutua.

Conocimos ciudades, paisajes, y muchos cielos. 
Los conocimos sin estar ahí. Los sentimos. 


Las conexiones. 
Cada vez, me sorprenden más esa complicidad que tenemos escondida de los oídos de los demás.


Te vi en el crepúsculo, me viste en el mar.
Nos vimos dentro del bosque.
Y aunque estamos aquí, tan lejos, siempre será tan cerca.

Nos llevamos dentro.
Nos llevamos en la piel. 

Nos quedaremos con frases, con palabras, y fotografías.
Es lo que tenemos.
Es en lo que nos convertimos.